martes, 29 de junio de 2010

A veces la espera no desespera

Pasa en pocas ocasiones pero cuando pasa es genial. De vez en cuando
tengo la sensación que va a pasar algo, algo bueno, algo por lo que merece la pena esperar.
Y a veces, desesperar.

lunes, 28 de junio de 2010

Me he pasado la mañana pensando.

Pensando titulares y más titulares. Titulares graciosos, serios y épicos. Todos inteligentes, elocuentes, sagaces. Cada uno de ellos ideado, escrito y mimado.
Así que me he pasado la mañana mimando. No está mal.

“Explícalo tú que la idea es tuya”

Esto puede hacer que te infles de orgullo. O te puede hacer mucho daño.
Sobretodo cuando la idea sí es tuya pero la frase no va dirigida a ti.
Malditos ladrones de ideas.

lunes, 21 de junio de 2010

Cuando el cuando se vuelve habitual

Entonces, preocúpate.
Seguramente te pases el día esperando que pasen cosas. Y eso no es bueno. Aunque te hinches a currar para que pasen, aun así, eso no es bueno.

Cuando los éxitos no lo son tanto

Especialista en poner titulares de textos que a nadie le importan, cuando de verdad hay que lucirse en uno que sí leerá mucha gente acabo haciendo algo correcto.
El cliente dicen, que no le convence. No puede ser que un dir. creativo piense que está de p.m y al cliente no le convenza. Sí puede ser.
Hablan de truchos en las carpetas y no dicen nada de esos híbridos con brief real, con estrategia brillante y que nunca salen pero que todos nos quedamos para el book.
Gajes del oficio.

miércoles, 9 de junio de 2010

Cuando las cosas marchan

Ni bien ni mal, pero marchan. Y eso ya es positivo.
Gracias por la confianza, los ánimos y los piropos. Sobretodo los piropos :)

lunes, 7 de junio de 2010

Los recuerdos siempre son buenos

O casi siempre. Tengo la suerte o la desgracia, según se mire, de mirar atrás y ver que en muchos de los casos estoy peor. Lo que implica que fui más feliz. No siempre eso es malo, ni bueno.
De pequeña era terriblemente consciente de lo feliz que era y de que lo peor estaba por llegar. Aun así miro hacia atrás y veo que disfruté todo lo que pude.
Antes me arrepentía de pocas cosas por no decir de nada. Pero eso es algo que he ido olvidando con el tiempo. Hay demasiadas cosas de tres o cuatro años para aquí de las que me arrepiento constantemente. Decisiones que parecían correctas pero que han marcado mi vida y que, de momento, parece que ha sido para mal.
Soy optimista, siempre he alardeado de todo lo contrario, pero me niego a pensar que después de tantos esfuerzos la cosa vaya a ir a peor. Cruzo los dedos. Me dejo atar una cuerda roja. Y lo que sea.

Eternos 26

Cómo tu número favorito se puede convertir en el peor año de tu vida. Al menos de momento. Quizá vengan peores, nunca se sabe.
Miro atrás y no veo avances, muchos intentos, muchas esperanzas frustradas, mucha hiperventilación. Los 26 han sido duros. Si lo pienso así no me importa tanto acercarme un poco más a los 30.
Me queda una semana para los 27. Quizá, nunca se sabe, esta última compense el resto del año y me deje un buen recuerdo del año en que tenia la edad de mi número favorito.

viernes, 4 de junio de 2010

Una sonrisa extraña

Había llovido, eso era evidente, pero aun así Lucía se extrañó de notar los pies tan fríos. No era habitual en ella, siempre iba corriendo de un lado para otro y nunca, nunca, había tenido los pies fríos. Pero claro, tampoco era habitual estar descalza en medio de la acera.
Aquella mañana no era una mañana cualquiera, lo había sabido en el mismo momento que abrió los ojos. Notó que algo no iba bien, había alguien acostado a su lado y no era precisamente un ligue de una noche.
Se levantó y salió corriendo, dejando a la desconocida sola en su casa. La noche anterior no había salido así que no era posible que la hubiera conocido en un bar y no se acordara de ella.
Dio una vuelta a la manzana mientras pensaba si volver a su casa o llamar a la policía. Era absurdo, debía conocerla, si tuviera malas intenciones no estaría durmiendo a su lado, ya le hubiera desvalijado la casa.
Decidió volver. Abrió la puerta con cuidado, pero la chica ya no estaba allí. Se sintió preocupadamente aliviada de no encontrarla, y eso le hizo sentirse mal. Era una situación muy extraña. Oyó ruido en la cocina, no se lo podía creer, aquella mujer, realmente joven y con un semblante particularmente familiar estaba preparando el desayuno.
Le saludó con una alegre sonrisa y le dio un beso en la cara. Lucía se quedo paralizada. ¿Qué clase de relación tenían? ¿Por qué no se acordaba de ella?
La extraña le hizo sentarse pero ella no probó bocado. Le miró preocupada y le preguntó: ¿Estás bien mamá?