O casi siempre. Tengo la suerte o la desgracia, según se mire, de mirar atrás y ver que en muchos de los casos estoy peor. Lo que implica que fui más feliz. No siempre eso es malo, ni bueno.
De pequeña era terriblemente consciente de lo feliz que era y de que lo peor estaba por llegar. Aun así miro hacia atrás y veo que disfruté todo lo que pude.
Antes me arrepentía de pocas cosas por no decir de nada. Pero eso es algo que he ido olvidando con el tiempo. Hay demasiadas cosas de tres o cuatro años para aquí de las que me arrepiento constantemente. Decisiones que parecían correctas pero que han marcado mi vida y que, de momento, parece que ha sido para mal.
Soy optimista, siempre he alardeado de todo lo contrario, pero me niego a pensar que después de tantos esfuerzos la cosa vaya a ir a peor. Cruzo los dedos. Me dejo atar una cuerda roja. Y lo que sea.
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